domingo, 19 de julio de 2009

Opinion: Poesía, Poder y Paz...

opinion de:
Muhsin Al-Ramli

De una participación en el programa radial
de la poeta Nidia Hernández (Venezuela)
http://www.lamajadesnuda.com/
* * *

Sobre la relación del Poeta con el poder

La relación entre la poesía y el poder ha sido diversa y complicada a lo largo de toda la historia y en la historia de todos los pueblos pero, en mi opinión, hay un punto esencial desde el cual se la puede observar e incluso entender mejor. La clave está en los celos o más bien la envidia, pues ambos tienen envidia del brillo y de los beneficios del poder del otro, deseando tener en algún momento lo que tiene el otro. De hecho se chantajean, se acercan, se alejan, son amigos o enemigos e intercambian sonrisas hipócritas o puñaladas mortales. No hay poeta que no haya soñado alguna vez en tener el poder, no hay hombre poderoso que no haya soñado alguna vez en tener la poesía. Ambos se admiran y se odian a la vez, se temen y se desean. Nunca alguien ha podido tener el dominio de las dos juntas. Si analizamos aquellos casos en los que parece que sí, encontramos que quien ha sido muy bueno en la poesía, ha sido malo en el poder y quien ha sido muy bueno en manejar el poder, ha sido malo en la poesía. En algunas ocasiones los dos han intentado ser el otro sin estar dispuestos a sacrificar su ser o su tener. Muchos hombres de poder han querido ser poetas y han escrito “versos” ridículos, también hay poetas que han hecho el ridículo en su obsesión por tener o ejercer algún tipo de poder. De hecho a veces pienso que los grandes poetas lo son porque han fracasado en el ejercicio de cualquier poder que no sea poético y que los grandes poderosos son aquellos que han fracasado en ser poetas.
Así ha sido, es y será siempre la relación entre la poesía y el poder derramando muchísima tinta y sangre. El poeta es celoso, desea y envidia el poder actual del poderoso, mientras que al hombre de poder le fastidia que el poder del poeta sea más duradero que el suyo. Por lo que observo, no está previsto que se vaya a cortar este tira y afloja entre ellos. No van a dejar de presumir y fingir sonrisas y amistades y, tampoco van a declarar de una vez y por todas su enemistad natural.

* * *

Una reflexión sobre la Paz

Hay dos cosas fundamentales para que la vida sea una vida normal. La gente no sabe apreciarlas y tampoco conoce su verdadero valor hasta que las pierde. Estas dos cosas son: la salud y la paz. Y yo como soy de una tierra, de Irak, que nunca ha desfrutado de la paz de forma continuada durante una década desde su existencia en la tierra, doy prioridad a la paz. Me extraña que construyamos miles y miles de hospitales y en cada rincón del mundo para tratar a los enfermos y logremos que la vida venza a la muerte y, sin embargo, no construyamos algo semejante para tratar los asuntos de la paz, a pesar de ser conscientes de que todos aquellos que llaman a la violencia y fomentan las guerras son gente gravemente enferma y de que su enfermedad es contagiosa y beneficia al triunfo de la muerte a costa de la vida. Además, si curamos a los enfermos del virus de la violencia no necesitaremos todos esos hospitales, porque casi la mitad de sus pacientes son victimas de la violencia. Así podríamos utilizar los hospitales sobrantes como sedes de la construcción de la paz y construir más de ellos en cada rincón del mundo.
Oh, ya sé que algunos van a decir que esto no es más que la fantasía de un poeta, pero antes que ser poeta, soy un ser humano que ha sufrido y sigue sufriendo tanto esta escasez de la paz.

* * *

Dos poemas dedicados a la paz


MEDELLÍN

Las ciudades se parecen a las mujeres
Las mujeres se parecen a las ciudades
Variadas, variables
Son contradictorias:
Locas cuerdas
Dulces amargas
Placer dolor
Agua y fuego son

Las ciudades son cemento, hierro y asfalto
Medellín es poesía, heridas verdes y sueños
Montañas, piernas de café
Valles, flor de feminidad
Rió, saliva de miel
Raíces, olores y palabras coloridas
Fruto de música y sangre
Fruto de tierra y cielo
Fruto de su fruta

!Oh Dios!
Contagia el resto de las ciudades con su espíritu
Hazme vivir en una ciudad parecida a una muchacha “paisa”
Hazme enamorar a una muchacha parecida a Medellín
Haz que la paz reina en Colombia, Irak y en el mundo
Entonces,
Sólo entonces
Gritaré, igual que Neiruda:
“confieso que he vivido”
* * *
DESPUÉS DE LA LLUVIA

Después de la lluvia:
Soles en las nubes y en los riachuelos,
dulces de almendras y de avellanas,
miel de dátiles y un pan caliente.

Después de la lluvia:
Mi madre, mis hermanos
y nuestra casa de barro,
nuestras palomas blancas.

Después de la lluvia:
Arcos coloridos de paz,
sin armas, sin presidente.

Después de la lluvia,
... después de la lluvia.
---------------------------------------------

Nidia Hernández