martes, 5 de abril de 2022

Un café literario con el Dr. Muhsin Al-Ramli. Maletas de Cartón

    Un café literario con el Dr. Muhsin Al-Ramli

Por: Yousef Al-Dubai

Mi entrada de hoy busca ser un relato sobre el escritor y novelista Dr. Muhsin Al-Ramli. Hijo del gran país de Irak, llegó a España hace casi dos décadas y media trayendo consigo gran parte de la cultura, herencia y literatura de su patria. La ha ido mezclando día a día con la cultura y la literatura española, y esa diversidad cultural dio como resultado una continua y hermosa cadena de libros, novelas e investigaciones que contribuyeron a enriquecer el ambiente literario tanto de la cultura árabe como en la española.

Había leído tres libros del Dr. Muhsin; “Los jardines del presidente” y “Dedos de dátiles” que son dos novelas que arrojan luz sobre la historia contemporánea de Irak, y reflejan las costumbres, tradiciones y la vida social y política de ese antiguo país. El otro libro es: “La Literatura Española en su Siglo de Oro” que es un estudio crítico, histórico y cultural, que hace un seguimiento de las transformaciones acaecidas en la literatura española en los siglos XVI y XVII. 

El libro contiene también cincuenta cuentos de catorce escritores españoles del siglo de oro, además de una antología de más de cien poemas y tres breves modelos teatrales del escritor español más relevante: “Miguel de Cervantes”.

Lo que despertó más mi interés fueron las nuevas ideas que el Dr. Muhsin trajo en su tesis, porque eran únicas, nuevas y atrevidas al mismo tiempo. Porque trataban un tema muy emocionante e interesante, que nadie había tocado antes: “El impacto de la cultura árabe e islámica en Don Quijote”. Siendo una de las más importantes novelas escritas en español, que ha sido objeto de decenas de miles de investigaciones y estudios en los últimos cuatro siglos, el Dr. Muhsin decidió enriquecer el tema y añadir enfoques apasionantes en la vida de Cervantes y su influencia en la cultura árabe e islámica, así como el reflejo de esa influencia en Don Quijote.

El Dr. Muhsin es una persona fuerte y hecha a sí misma, que fue testigo de muchos eventos políticos en Irak. Ha sido amenazado y hostigado en varias ocasiones, especialmente después del intento de golpe de estado contra el régimen en Irak en el que perdió a su hermano mayor. Debido a todos estos acontecimientos, huyó a Jordania en 1991 y trabajó allí como periodista y traductor. Luego tuvo la oportunidad de ser aceptado en la Universidad de Madrid, por lo que vino a España en el año 1995.

A pesar de las muchas dificultades y duras condiciones que obligaron al Dr. Muhsin a enfrentarse a muchos retos tras su llegada a Madrid, con valentía no se desesperó y continuó su carrera académica, narrativa y literaria. Como él dice: “Cada mañana es un regalo precioso que debemos aprovechar y disfrutar plenamente”.

El Dr. Muhsin es escritor, poeta, traductor y académico. Escribe tanto en árabe como en español. Obtuvo su doctorado, con matrícula de honor, en la Facultad de Filosofía de la Universidad Autónoma de Madrid por su tesis ya mencionada (El impacto de la cultura islámica en el Quijote) en 2003.

Algunos de sus libros y textos han sido traducidos a multitud de idiomas como español, inglés, francés, italiano, alemán, portugués, turco, ruso, catalán, albanés, finlandés y kurdo.

También ha impartido muchas conferencias y participado en muchos seminarios, veladas, conferencias y ferias del libro en Irak, Jordania, Marruecos, España, Portugal, Kuwait, Luxemburgo, Qatar, Colombia, Argelia, Libia, México, Costa Rica y los Emiratos Árabes Unidos. Actualmente es profesor en la Universidad Americana de Saint Louis en Madrid, y reside en España. 

Nuestro encuentro fue en el centro de la capital, Madrid, concretamente en Tirso de Molina. Creo que fue un lindo gesto del Dr. Muhsin, ya que sugirió el lugar de encuentro en el centro de Madrid y eligió un café que se llama “Galicia”, que es la región de donde él pensaba que yo venía. Cerca de esa plaza está el mercado popular de los domingos, “El Rastro”, cuyos puestos y sonidos de los vendedores me recordaron a Bagdad, Damasco, El Cairo, Marrakech y otras ciudades árabes, donde abundan los mercados populares.

Con una cara alegre y una gran sonrisa, el Dr. Muhsin nos saludó y me saludó, ¡con un hermoso acento iraquí!

  “Hola, yousef!.

  ¿Cómo estás?”

Después de intercambiar saludos, empezamos a charlar y pasamos a tratar muchos temas culturales, literarios e históricos. Hablamos de Yemen y la antigua relación de este con el subcontinente ibérico. También de Zaragoza, donde la mayoría de los sus antiguos residentes árabes eran yemeníes (algunas familias aún se mantienen allí, con el título yemení hasta el día de hoy), además de la presencia de algunos edificios con ventanas ennegrecidas, puertas y techos con yeso blanco al estilo de la arquitectura yemení.

Pasamos a hablar de su tesis doctoral, que despertó mucho interés en los círculos literarios del mundo árabe. Me habló de la dificultad de traducir la poesía árabe clásica al español y otras lenguas, por las dimensiones históricas y culturales que permean la poesía, así como y las estructuras y formas lingüísticas propia de la lengua materna.

Empezamos a discutir sobre muchos temas culturales, literarios y políticos, y esto nos llevó de nuevo a hablar del libro “Cuando éramos árabes” de Emilio González Ferrín, que habla de la historia de musulmanes y árabes en el subcontinente ibérico. En opinión del Dr. Muhsin, es un muy buen libro porque se mueve mucho del relato predominante en torno a la historia de la Península Ibérica.

Hablar con el Dr. Muhsin no aburre, tiene un gran conocimiento y un hermoso estilo de narración, te da una imagen clara y completa del tema de conversación en frases cortas que reflejan su vasta cultura y su gran conocimiento de varios temas. Aunque está lejos del Medio Oriente en cuerpo, siempre está conectado a él.  Sigue sus noticias y busca a tientas su inquietudes y problemas.

Este encuentro con el Dr. Muhsin fue el primer encuentro en la capital, Madrid, con el que el destino nos unió. Pero sentí que entre él y yo había una relación que se extiende por años, conocí su carácter a través de sus libros desde el primer momento que cayeron en mis manos.

Nuestra reunión terminó con la esperanza de que se repetirá lo antes posible, y el Dr. Muhsin me entregó una copia en árabe de su novela “Bint Tigris”; La hija del Tigris.

Por tanto, ahora he agregado un nuevo libro a mi biblioteca firmado por su autor. Seguiré navegando y leyendo en su mundo lleno de emoción y belleza.

Lo más lindo de ese día fue que éramos cuatro personas de diferentes países; el Dr. Muhsin es de Irak, yo soy de Yemen, la señorita Silvia es de Italia y el amigo Diego es de Perú. Venimos de diferentes ambientes, diferentes culturas, y diferentes costumbres y tradiciones, pero tenemos en común la literatura, los libros nos unieron. Y eso es lo que busco por donde voy, las cosas que unen, las cosas en común que tenemos. ¡Son muchas cosas hermosas!

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*Publicado en: Maletas de Cartón, en marzo 2022 Madrid

 

https://maletasdecarton.org/un-cafe-literario-con-el-dr-muhsin-al-ramli/



sábado, 18 de diciembre de 2021

The President’s Gardens... Modern Novel

Muhsin Al-Ramli: 

حدائق الرئيس The President’s Gardens 

https://www.themodernnovel.org/asia/arab/iraq/muhsin-al-ramli/the-presidents-gardens/

This novel is essentially about three (male) Iraqi friends, all of about the same age and how they grew up and remained friends. There was Tariq, nicknamed the Befuddled because he would always show childlike amazement upon encountering any new thing or idea. He was the son of Zahir, the imam of the mosque. He will later become a teacher and imam himself. Ibrahim was the strongest and the kindest. He was nicknamed The Fated because he accepted every report and every accident with an astonishing equanimity. He was the son of Suhayl the Damascene who had no nose. Zahir and Suhayl had gone to fight for Palestine in the 1948 war. When an artillery shell exploded near them, Zahir wet himself. Suhayl later got a boil on his nose which got infected and, as it was not treated he lost his nose. They agreed not to tell what really happened and that Suhayl lost his nose bravely defending Damascus, hence his nickname.

The third one is Abdullah Kafka. Tariq gave him the nickname, after reading Kafka because Abdullah was typically attuned to the blackest side of any idea or situation, and even when he laughed, a deep and firmly rooted sadness appeared in his eyes. Abdullah was a foundling and had been adopted by the childless couple who found him, Salih and Maryam. We know that there are some people who know who his biological parents were but we and Abdullah only find out much later in the book, and a very complex but sad tale it turns out to be. In the meantime, as well as being called Kafka, he calls himself son of the earth crack as that is where his adoptive father found him.

The three boys grow up together and are inseparable. When Ibrahim is fifteen, he does well at school but his father makes him leave school so he can work in the fields. Abdullah also drops out in sympathy. Tariq continues at school but plays truant to be with his friends.

At eighteen Abdullah and Ibrahim are called up to do military service. Tariq is still studying so he is exempt. He will later be exempt as a teacher and imam. Ibrahim’s parents find a bride for him while he is on military service. Abdullah and Sameetha, Tariq’s sister, fall in love but Tariq’s father rejects Abdullah. We know but Abdullah does not that Tariq had told his father that Abdullah would not be a suitable husband for his sister.

National service is coming to an end for the two young men but Iraq and Iran went to war with each other and the pair had to continue to serve. It was a grim war and we are given all the gory details. Abdullah disappears and nobody knows if he is alive or a prisoner. Ibrahim does well, becoming a master sergeant but he sees many men killed and wounded, including some self-inflicted wounds to escape further service.

After the war Ibrahim goes back to the fields an will eventually learn that Abdullah is a prisoner in Iran. Ibrahim is now married with a daughter, Qisma (= kismet, i.e. fate). Sadly, for him, he will have no further children. He does get a letter from the Red Cross, saying that Abdullah is a prisoner of the Iranians. (We had met Abdullah at a much later date at beginning of the book so we knew he had survived.)

Ibrahim is just settling down when Iraq invades Kuwait. Again he is conscripted. He serves in the desert near the Saudi border, with his friend, Ahmad, whom he had met in the Iraq-Iran war. But, as we know, the Gulf War happens and Ibrahim and Ahmad and more destruction and death rain down on Iraq and our hapless heroes. Ibrahim,as we know from the beginning, survives, though he is wounded. Once again, we are spared none of the grisly details, as Iraq descends into chaos. They’re still bombing everything—military camps, bridges, communication stations and towers, power plants, water treatment facilities, government buildings, police stations, businesses, houses—everything, just everything. To make matters worse, once the coalition troops withdraw, the Republican Guard launches devastating raids against all the cities and villages that revolted. They’re bombing schools, houses, mosques, and mausoleums, killing without mercy. Ibrahim gets home and struggles along.

There are three mysteries in this book, I have mentioned the first, namely Abdullah’s origns, which are explained to him at this point after his return from the horrors of being a prisoner in Iran (you know the drill – no details spared).

The second mystery occurs at the very beginning of the book. Someone finds nine banana crates in the village. (Iraq does not grow bananas.) Each crate contains a severed head, with the ID of the owner of the head. The bodies are nowhere to be seen. One of the heads belongs to Ibrahim. What happened and why? We only learn why towards the end of the book.

The third mystery concerns the title. For most of the book the president has, of course, been Saddam Hussein. Though he is very much a key player in this book, he is never mentioned by name. However, to this point his gardens have not been relevant. This is about to change. Things are not going well for Ibrahim. His wife has cancer and his daughter is being rebellious. Getting treatment for his wife is expensive and difficult. With his connections, Tariq gets him a job in Baghdad. The job involves tending the president’s gardens, which is a fairly easy and very well-paid job. He gets treatment for his wife and Qisma can go to college and he can even buy her a car.

Things are looking better but then, as he has done so well, he is promoted. The new job involves better pay, shorter hours and a free taxi service to and from work. The job, however, is definitely not as pleasant and easy (… grisly details…). And then the US-led coalition invades.

More than once in recent times I have commented on a book I have reviewed that it is grim but this one definitely comes at or near the top on the grisly scale. The 1948 war, the Iran-Iraq War, the the Gulf War, the interim period when Saddam sees enemies everywhere, the Iraq War and the aftermath of that war all have their horrific stories to tell as seen through the eyes of our heroes and al-Ramli spares us none of the details of the horrors.

However, what is interesting is seeing these wars not from the perspective Westerners have seen them in the past, namely Iraq was all bad but seeing them from the perspective of the ordinary Iraqi. Our heroes do not like these wars any more than we do, Indeed, they like them a lot less, as they get wounded and killed or their loved ones do and their lives are completely disrupted. Like most of us they just want to live their lives in peace. Al-Ramli moved to Madrid in 1995 and many other Iraqis went into exile to escape both the wars and Saddam Hussein. You certainly cannot blame them. This book clearly shows why.

Publishing history

First published in 2012 by Thaqāfah lil-Nashr wa-al-Tawzīʻ, Beirut
First published in English 2017 by MacLehose Press
Translated by Luke Leafgren
 

https://www.themodernnovel.org/asia/arab/iraq/muhsin-al-ramli/the-presidents-gardens/

lunes, 5 de julio de 2021

Al-Ramli: Los jardines del presidente /Mustapha M-Lamin

 Muhsin Al-Ramli: Los jardines del presidente

Por Mustapha M-Lamin

Al-Ramli, Muhsin: Los jardines del presidente. 

Alianza, Madrid, 2018. 357 páginas.

Traducción de Nehad Bebars. 

Comentario realizado por Mustapha M-Lamin (SJM Valencia).

 

En un país golpeado por el horror desde hace décadas, entre las agresiones externas que lo convirtieron en un polvorín crónico, y anteriormente las caprichosas aventuras belicistas de un megalómano con delirios de grandeza, no sorprende que en medio de tanta tragedia, terror y violencia pueda emerger con belleza una obra capaz de retratar todo lo vivido a largo de casi tres décadas por una sociedad sometida, primero, a los antojos de un tirano y, después, a la codicia de superpotencias incapaces de renunciar a la intervención en cada rincón del mundo con tal de mantener, en el ocaso de su trayectoria, un control absoluto del planeta.

A esta labor, la de narrar con inusitada hermosura la crueldad nauseabunda del ser humano, se puso el autor de la novela Los jardines del presidente, Muhsin Al-Ramli, para conseguir un retrato crítico, agudo y estremecedor de un país colapsado por la inestabilidad, violencia y las guerras fratricidas como principal herencia de la invasión de EE.UU. y sus aliados en el año 2003. 

A lo largo de los dieciocho capítulos en los que se divide la novela, asistimos a la historia de tres amigos, Tarek, Abdulá e Ibrahim, nacidos en meses sucesivos del año 1959, a quienes el destino deparó diferente suerte. Nada más comenzar la novela, con una sobrecogedora imagen de cabezas decapitadas, estremece la carga de crueldad de los ajustes fratricidas, pues “En un país sin platanares, los habitantes del pueblo se despertaron con el hallazgo de nueve cajas para transportar plátanos. En cada una de ellas estaba depositada la cabeza degollada de uno de sus hijos y el documento que lo identificaba, ya que algunos rostros habían quedado totalmente desfigurados por la tortura anterior a su decapitación o por la posterior mutilación (…)” (p. 11). Una de esas cabezas era la de Ibrahim y la fecha del hallazgo, Ramadán del año 2006. La cabeza sin el resto del cuerpo simboliza el desgarro de una nación condenada a vivir en la violencia, con una hija obligada a emprender una búsqueda, tal vez inútil por el final abierto de la novela, para intentar reunir los restos mortales de su padre con la cabeza y darle digna sepultura a su progenitor, pues ante la disyuntiva de enterrar solamente la cabeza o aventurarse en una peligrosa investigación para hallar el resto del cuerpo, opta por la segunda y el narrador aprovecha para retroceder y repasar la historia de Irak. 

Esta es una novela en la que confluyen muchos géneros. Bélica, o antibélica (a la altura de grandes novelas como Vida y destino, de Vasili Grossman; Los cuatro jinetes del apocalipsis, de Blasco Ibáñez; o la más reciente Morir en primavera, de Ralf Rothmann, con la que guarda varias similitudes (especialmente el reclutamiento de inocentes), por su retrato de las muchas guerras vividas por el país, desde las guerras contra la ocupación de Palestina, en las que participaron los padres de los tres protagonistas, pasando por la guerra contra Irán, en la que fueron obligados a participar Abdulá e Ibrahim, donde el primero cayó en un largo cautiverio en manos de los iraníes (p. 107) durante diecinueve años, y el segundo, víctima del efecto de los gases químicos, quedó estéril de por vida; la nefasta guerra del golfo de los años noventa del siglo pasado, a la que fue llamado a filas Ibrahim y en la que perdió una pierna después de la intervención de los aliados y ver que “la tierra vomitaba fuego, el cielo llovía fuego” (p. 74); hasta la guerra más reciente, convertida en enfermedad crónica, con la invasión de Estados Unidos en 2003. 

También cabe en esta novela el género social, la crítica a algunos usos y costumbres como, por ejemplo, el triste asesinato de la madre de Abdulá, discapacitada que lo tuvo sin ser consciente de ello y fue apedreada hasta la muerte, mientras su violador no tuvo más castigo que una furibunda pero fugaz paliza paterna (p. 172); o la hipocresía clerical de los lenguaraces de los púlpitos, simbolizada en Tarek con la conquista de la jovencísima hija de su difunto amigo. Y para retratar el periodo especial sin guerra ni paz, con el país asfixiado por las sanciones de Estados Unidos a través de la ONU, emerge otro género como aquel que fue capaz de alumbrar la literatura hispanoamericana con novelas como La fiesta del chivo, de Vargas Llosa; Yo, el supremo, de Roa Bastos; Señor Presidente, de M. Ángel Asturias; o El recurso del método, de Alejo Carpentier: las novelas de dictador. Un simple paseo por los jardines del presidente (plagados de cadáveres de inocentes) permite apreciar con exactitud el grado de pomposa ostentosidad en el que viven él, su familia y colaboradores mientras el pueblo apenas puede respirar (p. 223) sumergido en la más absoluta miseria. 

Después de la lectura de esta novela, que se cierra de manera circular con final abierto, conviene no perder de vista la producción futura de este autor, pues queda claro que está llamado a ocupar un lugar significativo no solo en la historia de la literatura árabe sino también en la universal. Quizás sea un juicio precipitado, pero el paso del tiempo permitirá saber si mis intuiciones son o no ciertas, por ahora esta voz promete consolidar un modo de narrar, con valentía para no omitir ni un solo tema, capaz de estremecer con sus descripciones, perturbar con sus descripciones y esperanzar con sus reflexiones, como la que emana del personaje de Abdulá en una escena de la novela: “No entiendo por qué a algunos no les bastan las ideas que ocupan su mente, sino que, además, se empeñan en poseer las mentes de los demás” (p. 142). Tarea nuestra será, por tanto, no permitir que posean las nuestras, especialmente en estos tiempos del barullo cibernético y los debates estériles acerca de nuestro tiempo. 

https://revistas.comillas.edu/index.php/razonyfe/article/view/13731/12384


https://elblogdejaviersanchez.blogspot.com/2021/06/muhsin-al-ramli-los-jardines-del.html?spref=tw

https://revistas.comillas.edu/index.php/razonyfe/article/view/13731

viernes, 25 de junio de 2021

Os Jardins do Presidente, de Muhsin Al-Ramli

 

Os Jardins do Presidente, de Muhsin Al-Ramli

CRISTINA MENDONÇA

Os Jardins do Presidente, publicado pela Topseller, entrou na longlist do International Prize for Arabic Fiction, conhecido como o «Booker árabe»

Muhsin Al-Ramli nasceu em 1967, numa aldeia do norte do Iraque. É romancista, poeta, dramaturgo, académico e tradutor. Os Jardins do Presidente, publicado pela Topseller, entrou na longlist do International Prize for Arabic Fiction, conhecido como o «Booker árabe». Vive em Madrid desde 1995.

«Um romance extraordinário passado no Iraque de Saddam Hussein, que traz à memória Cem Anos de Solidão e O Menino de Cabul»… Com esta frase intenta-se seduzir o leitor a entrar neste mundo fabuloso que, de início, evoca realmente a atmosfera de Macondo ou o imaginário do realismo mágico latino-americano: veja-se, por exemplo, o caso de Isma’il que em rapaz cortou a língua de um bode e desde então perde a voz, até que anos depois as palavras que lhe saem num grito coincidem com o momento em que «reza a história antiga, (…) uma estranha massa amorfa com um corpo gigante e uma cabeça minúscula chamada América atravessou os mares e ocupou um país chamado Iraque» (p. 8)

A primeira frase do romance é, aliás, tão emblemática como o início da obra-prima de García Márquez: «Num país onde não havia bananas, ao terceiro dia do Ramadão, a aldeia deparou-se, ao acordar, com nove caixas de bananas, cada qual contendo a cabeça degolada de um dos seus filhos.» (p. 7). Todavia Os Jardins do Presidente, de Muhsin Al-Ramli, é uma narrativa que rapidamente se distancia de tudo e ganha vida própria.

Tariq, Abdullah Kafka e Ibrahim nascem em 1959, em meses seguidos, e desde logo se tornam inseparáveis. Até que a guerra contra o Irão deflagra (e dura 8 anos), e Abdullah é preso pelas forças iranianas em 1982. Em 1990, o Iraque invade o Kuwait. A guerra torna-se o estado natural das coisas e «quanto mais se adentravam no deserto (…) mais mergulhavam na guerra» (p. 59). Em 1991, as forças aliadas desencadeiam o ataque terrestre a partir das areias da Arábia Saudita:

«O deserto, que se vira abandonado durante séculos, foi transformado num mar de ferro e fogo. O cenário era nada menos que apocalíptico, demonstrando o poder que aquela pequena criatura, o homem, conseguira alcançar, capaz de transformar a face da natureza de forma aterradora e esmagadora.» (p. 62)

Nas primeiras 200 páginas temos uma narrativa intrincada repletos horrores da guerra, mas sobretudo de histórias que se cruzam. Todas as personagens têm a sua história, sempre contada na primeira pessoa, como é o caso de Ibrahim que procura deixar o seu legado à sua filha Qisma (significa destino), vendo-a como a extensão natural da sua história. O romance passa depois a uma segunda parte, no que parece uma estrutura desarmoniosa, mas conforme prosseguimos percebemos como se fecha o círculo deste mundo, tanto que o penúltimo capítulo é um eco do primeiro, voltando à frase de abertura do romance. É quando Ibrahim se muda para a cidade de Bagdad que o romance ganha outro fôlego. Como funcionário nos jardins de um dos vários palácios do Presidente, Ibrahim é supervisionado por Sa’ad, que ao longo de várias páginas, descreve a opulência dos “palácios do povo”, em descrições hiperbólicas ao estilo dos contos das Mil e Uma Noites. A única vez em que Ibrahim avista o Presidente no jardim é justamente quando ele assassina um músico emblemático do país. O próprio nome de Saddam Hussein, ao jeito do realismo mágico, nunca é mencionado; quando Qisma dá o nome do líder ao filho, Ibrahim recusa-se terminantemente a chamá-lo pelo nome.

Ibrahim é depois promovido de jardineiro a coveiro, enterrando milhares de corpos sem nome, «vítimas de um reinado impiedoso de terror», nos jardins do Presidente…

*(Artigo publicado no Caderno Cultura.Sul de novembro)

https://postal.pt/papel/2019-11-07-Os-Jardins-do-Presidente-de-Muhsin-Al-Ramli

domingo, 20 de junio de 2021

Al-Ghassani: el poeta que vino con el fuego Kirkuk. por: Carlos Villalobos عن أنور الغشاني

 

Al-Ghassani: el poeta que vino con el fuego Kirkuk

Por Carlos Manuel Villalobos

Junio, 2021

 

A Muhsin Al-Ramli

 

Hablaba despacio, con el acento inconfundible de los herederos de Babilonia y la mirada serena de los que tienen en el espíritu la antigua sabiduría de los sufíes.  Su pelo largo y blanco, la barba tupida y la espesura de las cejas, lo hacían parecer más bien un mago o una suerte de alquimista errante.

 

Confieso que cuando entré al aula no me pareció creíble que este hombre fuera el profesor que me daría el curso de Nuevas tecnologías de la comunicación.  No sé, esperaba un informático o un periodista de porte más joven y no ese hombre que hablaba con dificultad el castellano. ¿De dónde había sacado mi universidad este docente? Mis estereotipos mordieron el polvo en cuanto nos entregó el ambicioso programa. Las lecturas eran numerosas y actualizadas. Supe que estaba frente a un lobo astuto que sabía muy bien cómo poner en jaque a sus jóvenes alumnos.


Se llamaba Anwar Al-Ghassani Thair y era un viejo periodista iraquí que había parado en Costa Rica gracias a su vínculo conyugal con una mujer de origen tico. Se había graduado en la Universidad de Leipzig, Alemania, como doctor en Periodismo con énfasis en Ciencias Políticas y como buen descendiente de la genética de Babel, entre otras lenguas, hablaba árabe, curdo, turcomano, inglés, alemán y español.

 

En 1963, mientras estudiaba pintura en la Universidad de Bagdad fue torturado y estuvo en prisión durante ocho meses. En 1966 de nuevo fue detenido y privado de sus derechos. Estas circunstancias lo obligaron a abandonar para siempre su tierra natal. Con la llegada al poder de Saddan Hussein las posibilidades de retorno se volvieron prácticamente nulas. 

Al-Ghassani nunca regresó a las tierras de su antigua Babilonia. No pudo reencontrarse con su natal Qalat Salih y tampoco con la famosa Kirkuk de linaje sumerio acadio, la provincia donde creció. Lo más cerca que estuvo del mundo árabe fue en Argelia, donde vivió varios años, hasta que en 1984 se radicó definitivamente en América Latina. 

 

En 1999, la Universidad de Costa Rica me contrató como docente. Entonces Anwar dejó de ser el “profe de tecnologías” y se convirtió en mi colega. Fue un nuevo privilegio.  La relación se transformó en una amistad mediada por la pasión literaria que nos unía. Cuando hablaba de su obra y me compartía sus poemas, el fuego eterno de Baba Gurgur le iluminaba el rostro. No había ninguna duda. Él era la continuación de aquella hoguera de Kirkuk que tiene más de cuatro mil años y el heredero de la escritura cuneiforme con sus más de cinco milenios de antigüedad. No en vano, los poetas de Irak bien podrían llenar por sí solos la enorme biblioteca de Alejandría. 

 

El 2005 fue para Al-Ghassani el año de la realización como poeta en el mundo hispano. El Festival Internacional de Poesía de Costa Rica le dio un lugar como invitado especial. Luego asistió al más importante de los encuentros literarios de América Latina: El Festival Internacional de Poesía de Medellín en Colombia. Lo invadió la euforia. Comprendió que su nombre de poeta ahora también podría trascender más allá del Oriente Medio. Atrás quedaron sus poemas en árabe, alemán e inglés. Ahora la lengua del poeta era el castellano, la última que le dio Babel. 

 

Junto con poetas iraquíes como Moayad al-Rawi, Fadhilal-Azzawi, Sorgon Bulus, Al-Ghassani y Salah Faik, figura como uno de los fundadores el Grupo literario de Kirkuk. La agrupación surgió en los años 50 y es considerada como una de los más influyentes en la poesía árabe actual. Además de lo estético, se suma la persecución que tuvieron sus integrantes. Fueron tachados de rebeldes y reprimidos por el sistema político. 

 

Pero la desbandada de los escritores iraquíes no solo tocó a los jóvenes que provenían de Kirkuk. Poetas de diferentes generaciones también tuvieron que emigrar. Es el caso de Abdal-Wahab al-Bayati (1926-1999) quien falleció en Siria. Otros escritores no consiguieron escapar a tiempo, como es el caso Hassan Mutlak (1961-1990), quien falleció sentenciado a la horca por el régimen de Hussein. Su hermano Muhsin Al-Ramli (1967), también escritor, actualmente vive exiliado en España y es un destacado hispanista que se ha ocupado de divulgar la obra no solo de Mutlak sino de otros autores de su país y del mundo árabe. 

Muhsin Al-Ramli visitó Costa Rica en el año 2013 en el marco del Festival Internación de poesía. Le hubiera gustado que Anwar estuviera vivo, pero el poeta rebelde de Kirkuk había fallecido el 25 de julio de 2009. Al menos tuvo la oportunidad de honrar su memoria a la orilla de la tumba.

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*Publicado en Quira Medios, en junio 2021, edición 61 Bogotá

https://www.quira-medios.com/al-ghassani/ 

                          Carlos Villalobos y Muhsin Al-Ramli

Os Jardins do Presidente, de Muhsin Al-Ramli

 

Os Jardins do Presidente

de Muhsin Al-Ramli

Palavras Sublinhadas

20/6/2021

Muhsin Al-Ramli nasceu em 1967, numa aldeia do norte do Iraque. É romancista, poeta, dramaturgo, académico e tradutor. Os Jardins do Presidente, publicado pela Topseller, entrou na longlist do International Prize for Arabic Fiction, conhecido como o «Booker árabe». Vive em Madrid desde 1995. «Um romance extraordinário passado no Iraque de Saddam Hussein, que traz à memória Cem Anos de Solidão e O Menino de Cabul»… Com esta frase intenta-se seduzir o leitor a entrar neste mundo fabuloso que, de início, evoca realmente a atmosfera de Macondo ou o imaginário do realismo mágico latino-americano: veja-se, por exemplo, o caso de Isma’il que em rapaz cortou a língua de um bode e desde então perde a voz, até que anos depois as palavras que lhe saem num grito coincidem com o momento em que «reza a história antiga, (…) uma estranha massa amorfa com um corpo gigante e uma cabeça minúscula chamada América atravessou os mares e ocupou um país chamado Iraque» (p. 8) A primeira frase do romance é, aliás, tão emblemática como o início da obra-prima de García Márquez: «Num país onde não havia bananas, ao terceiro dia do Ramadão, a aldeia deparou-se, ao acordar, com nove caixas de bananas, cada qual contendo a cabeça degolada de um dos seus filhos.» (p. 7). Todavia Os Jardins do Presidente, de Muhsin Al-Ramli, é uma narrativa que rapidamente se distancia de tudo e ganha vida própria. Tariq, Abdullah Kafka e Ibrahim nascem em 1959, em meses seguidos, e desde logo se tornam inseparáveis. Até que a guerra contra o Irão deflagra (e dura 8 anos), e Abdullah é preso pelas forças iranianas em 1982. Em 1990, o Iraque invade o Kuwait. A guerra torna-se o estado natural das coisas e «quanto mais se adentravam no deserto (…) mais mergulhavam na guerra» (p. 59). Em 1991, as forças aliadas desencadeiam o ataque terrestre a partir das areias da Arábia Saudita: «O deserto, que se vira abandonado durante séculos, foi transformado num mar de ferro e fogo. O cenário era nada menos que apocalíptico, demonstrando o poder que aquela pequena criatura, o homem, conseguira alcançar, capaz de transformar a face da natureza de forma aterradora e esmagadora.» (p. 62) Nas primeiras 200 páginas temos uma narrativa intrincada repletos horrores da guerra, mas sobretudo de histórias que se cruzam. Todas as personagens têm a sua história, sempre contada na primeira pessoa, como é o caso de Ibrahim que procura deixar o seu legado à sua filha Qisma (significa destino), vendo-a como a extensão natural da sua história. O romance passa depois a uma segunda parte, no que parece uma estrutura desarmoniosa, mas conforme prosseguimos percebemos como se fecha o círculo deste mundo, tanto que o penúltimo capítulo é um eco do primeiro, voltando à frase de abertura do romance. É quando Ibrahim se muda para a cidade de Bagdad que o romance ganha outro fôlego. Como funcionário nos jardins de um dos vários palácios do Presidente, Ibrahim é supervisionado por Sa’ad, que ao longo de várias páginas, descreve a opulência dos “palácios do povo”, em descrições hiperbólicas ao estilo dos contos das Mil e Uma Noites. A única vez em que Ibrahim avista o Presidente no jardim é justamente quando ele assassina um músico emblemático do país. O próprio nome de Saddam Hussein, ao jeito do realismo mágico, nunca é mencionado; quando Qisma dá o nome do líder ao filho, Ibrahim recusase terminantemente a chamá-lo pelo nome. Ibrahim é depois promovido de jardineiro a coveiro, enterrando milhares de corpos sem nome, «vítimas de um reinado impiedoso de terror», nos jardins do Presidente…

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http://palavrassublinhadas.com/os-jardins-do-presidente-muhsin-al-ramli/

lunes, 26 de abril de 2021

The many exceptional Arab-Spanish voices in Spain


Arab American Heritage Month

This Arab American Heritage Month in the U.S., we’re highlighting a few of the many exceptional Arab-Spanish voices in Spain. With nearly one million Spanish residents born in Arab countries, Arab immigrants and the Spanish-born generations that have followed them have made an indelible impact on our country.

https://blog.spainintheusa.org/arab-american-heritage-month-1c748bef1f7c

Mina el Hammani 

Born in 1993 in Madrid to a Moroccan family, Spanish actress Mina el Hammani is best known for her roles as Nadia in the Netflix hit, Elite, and Elvira in The Boarding School: Las Cumbres on Amazon Prime.

Interview (with English, Spanish, and Arabic subtitles) between Mina El Hammani and Saufeeya Goodson

El Hammani decided at seven years old that she wanted to be an actress, but struggled to find someone with whom she could identify on screen at that time. Nadia, her character in Elite, is the role she says she had been waiting for her entire life, allowing her to play someone in whom she can see herself reflected and who will give girls of Arab heritage in Spain, and around the world, a familiar face on TV and a sense of representation.

Ara Malikian

Photo Credit: aramalikian.com/directo/

Born in Lebanon to an Armenian family, and living in Spain since 1998, world-renowned violinist Ara Malikian has lived in a multicultural environment his entire life. Growing up during the Lebanese Civil War, his talent, dedication, and passion for music were clear from a young age. The War may have forced him to study in air-raid shelters, but it also showed him the strength his music could have in lifting spirits and bringing hope to its listeners. At 15, he received a scholarship to study at the Hochschule für Musik und Theater in Hannover, Germany, from the German Ministry of Culture, and so his time in Europe began.

Malikian may not be the image you expect when you think of a violinist, with his tattooed ams and mid-performance leaps. He says that earlier in his career, he tried to “fit in” in the classical music scene, and later realized that he needed to be himself and created his own path. Now, his music is a representation of his own mixed heritage and the places he’s been along the way, taking inspiration from his Armenian background, as well as his Middle Eastern and Mediterranean upbringing and his adopted Spanish home.

Hiba Abouk 

Photo by Guillem Medina, 2017 Sitges Film Festival

Spanish actress Hiba Abouk’s career skyrocketed after her breakout role of Fátima in El Príncipe (The Prince), an action-crime drama that takes place in the Príncipe Alfonso neighborhood of the Spanish autonomous city of Ceuta, near the border with Morocco. Mina el Hammani (see first section), who played the character of Nur in the second season of El Príncipe, said the show, with a majority of Arab actors in lead roles, and specifically Abouk, let her not only feel represented on TV, but showed her that there were Arab women in Spain that came before her and fought for a place as actresses.

Born and raised in Madrid to Tunisian parents, Abouk cites her multicultural upbringing as part of her inspiration for becoming an actress:

“When I was 16 or 17 years old, I discovered that there were so many stories to tell, especially being an Arab woman. I wanted to talk about the clash of cultures I experienced as a teenager. Things happened in my house and in the street, but they were two separate worlds. I always dreamed of being an actress so I could play women like me” (2018, El País).

Najat el Hachmi 

Photo credit: Fundación Tres Culturas

At age 8, Morrocan-Spanish author Najat el Hachmi moved from Nador, Morocco, to Vic, a city about an hour north of Barcelona where she would spend the rest of her childhood. She started writing at age 11; what began as simply as a mode of entertainment would soon transform into a way for her to channel her thoughts about her dual-identity, and to bring her two homes closer together. Identity and the immigrant experience in Spain, and Catolonia more specifically, would go on to be a central theme in her work.

El Hachmi studied Arabic Philology at the University of Barcelona and, in 2008, she earned the Ramon Llull Award for her book El último patriarca (The Last Patriarch). In 2014, she published her autobiography, Jo també sóc catalana (I, Too, am Catalan / Yo también soy catalana), and in 2020, she received the 77th Nadal Award, the oldest literary prize in Spain, for El lunes nos querrán (On Monday They’ll Want Us), a novel about the importance of women taking control of their own lives and facing gender, class, and ethnic battles to do so.

Muhsin Al-Ramli

 

Photo credit: alramliarabic.blogspot.com

Iraqi writer, translator, and academic Muhsin Al-Ramli has lived in Spain since 1995. He left Iraq for Jordan after his brother, poet Hassan Mutlak, was executed in 1990. Working as a journalist in Jordan, he decided to learn Spanish over English, drawn to the language’s great literature. This allowed him to later study in Spain, obtaining his PhD in Philosophy from the Autonomous University of Madrid in 2003.

While earning his PhD and working as a translator, Dr. al-Ramli established Alwah, one of the first Arab magazines in Madrid, in 1997, wanting to give his brother the voice that was taken away from him. Now, much of his work serves as a link between his two homes, having translated countless Spanish classics into Arabic, and vice versa. His novels, The President’s Gardens and Dates on My Fingerswere long-listed for the International Prize for Arabic Fiction in 2010 and 2013, and Yasmeen Hanoosh’s English translation of his novel, Scattered Crumbs, won the 2003 University of Arkansas Press’ Arabic Translation Award. Al-Ramli is also a professor at Saint Louis University’s Madrid campus.

Magdy Martínez Solimán 

Magdy Martínez Solimán was named Director of AECID, the Spanish Agency for International Development Cooperation, in July of 2021. Born in Madrid to an Egyptian mother, Martínez Solimán has had a decades-long international career that has taken him throughout the world in his work in high offices of the United Nations. From 2014 to 2017 he was the UN Assistant Secretary General under Secretary General Ban Ki-Moon.

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This story was written with the help of Casa Árabe, a public institution under the umbrella of Spain’s Ministry of Foreign Affairs, European Union, and Cooperation and the strategic center for Spain’s relations with the Arab world.

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