viernes, 25 de enero de 2019

Muhsin Al-Ramli. En un “mar de petróleo….”. Milenio

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viernes, 28 de diciembre de 2018

Reseña: Los Jardines Del Presidente, De Muhsin Al-Ramli


Reseña:
Los Jardines Del Presidente
De Muhsin Al-Ramli
por Meg Raven
Me apetecía probar algo que se saliera de mis géneros habituales, aunque jamás imaginé que estaría eligiendo una de mis mejores lecturas del año. Me ha fascinado la sencillez con la que éste autor sabe relatar escenarios tan complejos, porque ni siquiera pertenecen a la ficción y sin embargo es necesario dar voz a todo lo que permanece enterrado, a la espera de germinar.
"En las cajas se encuentra la cabeza de Ibrahim, un hombre al que todo el mundo apreciaba por su bondad y discreción, y por su particular filosofía de saber afrontar las tragedias aceptando su destino. Había nacido y se había criado en un remoto pueblo del norte de Irak, junto a sus eternos amigos de la infancia: Tarek, de vida acomodada y al que siempre la vida sonrió; y Abdulá, huérfano y depresivo, a quien llaman Kafka por su manera de pensar y por haber devorado las obras de aquel autor. Los «Hijos de la grieta de la tierra», como eran conocidos, habían vivido juntos alegrías, esperanzas, amores..., también guerras y las arbitrariedades del poder. Las buenas relaciones de Tarek permiten a Ibrahim lograr un empleo en Bagdad, en los jardines del presidente. ¿Qué provocó su muerte? ¿Qué le llevó a morir de tal manera? Los exóticos jardines del presidente esconden la respuesta tras sus verjas. Basada en hechos reales."
La novela no podía empezar más fuerte: Han aparecido nueve cajas con nueve cabezas, entre ellas la de Ibrahim, un hombre por el que todos sentían verdadero aprecio. Cuesta imaginar quién querría hacerle algo así, ¿No? Pero en una época llena de guerra y sangre, ni el más noble y puro se encuentra a salvo. Aunque su nombre no aparezca en ningún momento, el presidente al que retratan sus páginas no es otro que Sadam Husein. Y sus jardines... eran de todo menos idílicos. 
Es la historia de una guerra retratada desde el punto de vista de las gentes que tuvieron que vivirla, gentes de un ambiente tranquilo y rural hasta que la muerte llega para cambiarlo todo. De hecho, el autor se documentó con historias reales antes de tejer ésta conmovedora novela.
Los tres protagonistas absolutos son TarekAbdulá Kafka e Ibrahim, amigos de toda la vida, aunque parte de la novela también se sustenta en la figura de Quisma ("Destino"), la hija de Ibrahim. Conoceremos su historia desde niños, a base de recuerdos o saltos en el tiempo hasta alcanzar el dramático presente en el que se encuentran. Pero no todo era idílico en la vida que llevaban antes, donde ya se apreciaban posos de oscuridad, la cercanía del conflicto y numerosos escenarios de injusticia marcados por las fuertes creencias políticas o religiosas de sus gentes.
No entiendo cómo un ser humano puede ponerse tan contento solo porque otro ser humano cae bajo su poder y le tiene miedo y horror. Más tarde comprendí que la crueldad humana supera la bestialidad de cualquier bestia. [...] Comprendí que ya era hombre muerto, que sólo era cuestión de tiempo.
El autor no quiere que la historia de su país caiga en el olvido, pero no se refiere a datos ni a nombres, sino al sentimiento, a la humanidad. Lo que deja atrás una guerra, y en lo que nos convierte. El retrato de la vida iraquí atrapada bajo el yugo de una dictadura.

Quizá ahí esté una de las mayores virtudes del libro: Retrata una realidad muchas veces ignorada por los medios, la crueldad de unos escenarios que por desgracia escapan de la ficción. Pero lo hace desde un punto de vista reflexivo, hace crítica de lo vivido y ahonda en los sentimientos para expresar a través de estos. Hay machismo, así como la arraigada cultura de la zona y sus costumbres. No es de extrañar que algunos pasajes se hagan crudos y nos hagan preguntarnos cómo han podido nuestros protagonistas sobrevivir a episodios tan salvajes... y pese a todo, tiene un tono que la hace muy fácil de leer, de disfrutar sin caer en el agotamiento emocional. Todo para mantenernos con una única incógnita: Cómo pueden éstas personas sobrevivir y regenerarse después de tanto odio y dolor.
Si pudiéramos observar las entrañas de un país lejos de la propaganda que nos hacen de él, encontraríamos novelas como ésta. Historias humanas donde se celebra la vida, se retrata su momento más crudo para poder apreciar esa capacidad de salir adelante.
“Ya no creo en nada y me extraña el inquebrantable fanatismo de algunos por ideas y objetos que otros han inventado y que los llevan hasta el extremo de morir o asesinar por ellos.
Cada personaje tiene una forma de enfocar la vida, y por eso es tan interesante ir viendo el desarrollo de todos ellos. Abdulá por ejemplo vivió el cautiverio de la República Islámica y relata las penurias que le tocó vivir, de cómo sobrevivió a las constantes torturas viendo a todos sus amigos caer por el camino y la desesperanza que desde entonces anida en su corazón, su nihilismo. Siempre fue hijo bastardo y desconocía la identidad de sus auténticos padres... pero cuando descubre la crueldad que se esconde tras su concepción, comprende que algunos silencios pesan más que cualquier palabra.

Tarek, por su parte, es un maestro culto e hijo del imam. Al contrario que su amigo siempre ha abrigado bastante entusiasmo y busca el lado positivo de las cosas, aunque tampoco le ha tocado vivir las mayores miserias ni fue llamado a filas para comprender del todo la prisión que Abdulá lleva por dentro. Ibrahim, sin embargo, ha conocido el dolor durante muchos años. Arrastra una cojera física y otra por dentro, a causa de todos los secretos que se ve obligado a callar. Su hija lo considera un cobarde y su desprecio es la herida más desgarradora posible... pero si tan siquiera supiera la de barbaridades que su padre ha tenido que presenciar, lo que le obligan a hacer, todo cuanto ha padecido y la de mentiras que la han contado de un país lleno de grietas... grietas en la tierra, como ellos. Es ahí debajo donde se esconde todo.

Cuenta Muhsin Al-Ramli: "Si cada víctima tuviera un libro, todo Irak sería una enorme biblioteca, imposible de catalogar". El valor de la amistad en medio del conflicto, las injusticias, y sobre todo la búsqueda de la dignidad. Una mezcla de simbolismo y realismo que le valió el English Pen Award y a mi me ha regalado una de mis mejores lecturas del año.
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*Publicado en (El cuervo de alas rotas), en 28/12/2018

domingo, 23 de diciembre de 2018

Muhsin Al-Ramli, El escritor que quería vivir por dos. El País


El escritor que quería vivir por dos
Mushin Al-Ramli, autor de 'Los jardines del presidente', publica su obra junto a las de su hermano, el llamado Lorca iraquí, muerto en la horca por orden de Sadam Husein hace casi 30 años
Recuerda Muhsin Al-Ramli que siendo jovencito le dijo un día a su padre, todo un imán y jeque de tribu en Shirqat, ciudad donde nació, en el norte de Irak, que quería estudiar teatro. La idea no le gustó mucho, no era de provecho. Al-Ramli, triste, se fue a orillas del río Tigris, a pensar en aquello. Allí se encontró con un muy buen amigo que le preguntó si había leído Cien años de Soledad. Claro que sí, le respondió. ¿Y lo has hecho en su versión original?, le volvió a interpelar. Al-Ramli no lo había pensado, pero se puso a ello. Así es como empezó a aprender español, idioma al que ha sido traducida ahora su última obra, Los jardines del presidente (Alianza editorial), dedicada a su pueblo, a su historia más reciente bajo el puño de acero de aquel dictador cuyo nombre prefiere evitar para "no manchar" su escritura. El presidente se llamaba Sadam Husein y fue quien ordenó matar en la horca a su hermano, el poeta Hassan Mutlak, conocido como el Lorca iraquí. Paradojas de la historia, Husein acabó sus días del mismo modo.
La pequeña gran historia que narra Al-Ramli en su último libro, galardonado con el English Pen Award, empieza un día cualquiera de 2006. Al amanecer, aparecen en una calle de Shirqat nueve cajas de plátanos con nueve cabezas dentro. "La historia es real", cuenta Al-Ramli, de 51 años, durante una charla en Casa Árabe, en Madrid, "pero no salió en los medios, ni siquiera en los locales". Conocía a algunos de esos vecinos decapitados. Se sentó rápido a escribir y puso la primera frase de su libro. Ya con el arranque perfilado, se dedicó a hablar con los viejos del lugar para poder contar las tripas de la historia. "Para no tratar a las víctimas como números".
Su hermano, Hassan Mutlak, no fue tampoco un muerto más. Era un poeta modernista, bien considerado por los intelectuales de la famosa calle Mutanabbi, corazón de la cultura en Bagdad. A los 29 años colaboró en una intentona golpista contra Husein. Fracasó y fue sentenciado a la horca. Murió el 18 de julio de 1990. "Cuando mataron a mi hermano, yo quise suicidarme", rememora Al-Ramli. Era mayor que él, su referente. Pero había otra opción: "Decidí", continúa el escritor, "que mejor podía tratar de vivir el doble". Por él y por su hermano. Y así lo hizo.
Aquel fue el verano en el que Husein mandó a sus tropas a invadir Kuwait. Al-Ramli era jefe de tanque cerca de la frontera sirio-turca. "Con la muerte de mi hermano", cuenta, "ya no tenía sitio en Irak". Cruzó por el sur a Jordania, con 200 dólares en el bolsillo y una licenciatura en filología hispánica. Trabajó en lo que pudo hasta que, en 1994, decidió mandar los papeles de inscripción a la Universidad Autónoma de Madrid. Le cogieron. Hasta hoy, su obsesión fue doble: ser escritor y, a la vez, que la obra de su hermano siguiera conociéndose. Reunió sus escritos y ha conseguido publicar cinco libros bajo la firma de Hassan Mutlak. Sigue siendo el Lorca iraquí, leído en Siria, Egipto, Líbano... "Se ha mezclado su tragedia, la de un poeta contra una dictadura feroz, con el hecho de que es mi hermano". Ahora es Al-Ramli el referente.
El escritor, profesor en Madrid en la Universidad de San Luis, tiene novelas, poesía, cuentos y hasta una traducción completa al árabe de Don Quijote. Le gusta, se nota, lo que ha hecho. "Me han llegado a comparar con García Márquez", dice sobre su última obra. Paradojas de la vida. Esos jardines del presidente, podridos de muerte, algo huelen en su narración a los Cien años de soledad con los que Al-Ramli inició su idilio con lo español. Pero saca más pecho cuando, según cuenta, lee en prensa o alguien le dice desde su país que su último libro es obligatorio en algunos rincones de la Administración iraquí.
Una historia de éxito doble que no se sacude sin embargo la tragedia que persigue a Irak. Al-Ramli no vuelve allí desde 2012, año en el que empezó a publicarse su obra, por temor a alguna represalia. Se ha perdido la última y enésima crisis bélica, la que representó y aún lo hace el Estado Islámico. Fueron ellos quienes mataron a una sobrina que trabajaba como profesora. De nuevo los muertos de Irak, con nombres y apellidos, de los que quizá vuelva a escribir el autor. Su editorial británica, MacLehose, le ha pedido que les envíe la segunda parte. "¿Para qué?", les preguntó Al-Ramli. "¿Es que no quieres ganar dinero?", le contestaron desde Londres.
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*Publicado en (El País), en 18/12/2018

sábado, 22 de diciembre de 2018

Muhsin Al-Ramli, Irak y México

Pondera Muhsin Al-Ramli lazos de amistad y cultura entre Irak y México
Por Norberto Gutiérrez
México.- “Si alguien está herido, enfermo o dolorido, y otra persona le escucha y le dice ‘te entiendo’, se siente aliviado y más fuerte. Por eso, cuando ganamos un lector en México y más gente se entera de lo que es, cómo es y qué pasa con el pueblo iraquí, es un alivio para nosotros”, consideró  el escritor Muhsin Al-Ramli.
El autor de la novela “Los jardines del presidente” externó que le bastó un par de visitas para amar a México, en 2011 y en 2014.
“En el mundo árabe hay mucho cariño para este país y se conoce a mucho de su literatura, por eso esperamos que mi nueva novela sea el inicio para que haya más lectores árabes para México y mexicanos para autores árabes”.
Aseveró que las ciudades de América Latina y las del mundo árabe han sido metidas en el mismo saco, el del Tercer Mundo, pues en ambos casos han sufrido lo mismo: dictaduras, ocupaciones, engaños y sufrimiento; de ahí que entre ambas partes hay lazos de sangre. “En América Latina hay una tercera generación de inmigrantes árabes”.
En cambio, subrayó Muhsin Al-Ramli, quien desde años reside en España, donde se estableció tras ser convertido involuntariamente en inmigrante, la relación de sangre que ancestralmente han mantenido los pueblos árabes con los franceses, ingleses y americanos, ha sido totalmente al revés: de sangre de dolor, de destrucción y de muerte.
Sin embargo, advirtió, hay algo más duro que la muerte: el olvido. Y en ese marco la literatura tiene un papel fundamental al recoger la historia del mundo.
“México ha sido ejemplo y fiador de civilizaciones y de la cultura en torno a los muertos, los celebra, los recuerda y no los olvida; en las ciudades de El Cairo y México, conviven vivos y muertos”.
Muhsin Al-Ramli es un novelista y dramaturgo iraquí, además de traductor de autores españoles al árabe. Vive en España desde 1995, año en que fue empujado al exilio por el régimen de Sadam Husein.
Es hermano del también escritor Hassan Mutlak, quien fue ahorcado por el régimen en 1990 tras haber participado en un intento de golpe de Estado.
Fundador de la revista cultural Alwah en 1997, de la que es coeditor, actualmente es profesor en la Universidad de San Luis, Madrid. Su novela “Los jardines del presidente” estuvo en 2013 entre las finalistas del premio IPAF, y con ella ganó el English Pen Award. La obra se ubica en el tercer día del Ramadán en 2006, dejó ver este día.
Todo transcurre en un país sin platanares. Los habitantes del pueblo se despertaron con la llegada de nueve cajas para transportar plátanos. En las cajas se encuentra la cabeza de Ibrahim, un hombre al que todo el mundo apreciaba por su bondad y discreción y por su particular filosofía de saber afrontar las tragedias aceptando su destino sin queja.
Había nacido y se había criado en un remoto pueblo del norte de Irak, junto a sus eternos amigos de la infancia: Tarek, de vida acomodada, y al que siempre sonrió la vida; y Abdulai, huérfano y depresivo, a quien llaman “Kafka” por su manera de pensar y por haber devorado las obras de aquel autor. A los tres les llamaban “Hijos de la grieta de la tierra”.
Juntos, los tres habían vivido alegrías, esperanzas, amores y también guerras y las arbitrariedades del poder. Las buenas relaciones de Tarek permitieron a Ibrahim lograr un empleo en Bagdad, en los jardines del presidente.
¿Qué provocó su muerte? ¿Qué le llevó a morir de tal manera? Los exóticos jardines del presidente, dijo el autor, “esconden la respuesta tras sus verjas”.
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*Publicado en (INFORMATE), 18/12/2018

*Y en (CANAL7),

Entrevista - Muhsin Al-Ramli – Casa Árabe

Entrevista al escritor iraquí 
Muhsin Al-Ramli
Sobre su libro
Los jardines del presidente

            El escritor iraquí Muhsin Al-Ramli nos habla en esta entrevista sobre su más reciente obra ("Los jardines del presidente"), el Iraq rural, sobre el horror y la violencia y sobre cómo ha cambiado la sociedad iraquí en los últimos 40 años.
Casa Árabe y Alizanza Editorial organizaron la presentación de esta novela basada en hechos reales el 20 de noviembre de 2018 en Madrid.
 

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 y en SoundCloud

Muhsin Al-Ramli / Irak/ TVE

Mundo 24h
TVE – TVE24
Entrevista-Reportaje


Los jardines del presidente,
libro del escritor iraquí Muhsin Al-Ramli

Muhsin Al-Ramli / Radio5

El mundo desde la Casa
RETVE – Radio5
Reportaje en 5 minutos

Los jardines del presidente,
el último libro del escritor iraquí 
Muhsin Al-Ramli