sábado, 13 de septiembre de 2014

Al-Ramli en “Adiós, primos” / Rosa María Berlanga

Al-Ramli y la bella descripción de la muerte en “Adiós, primos
 Rosa María Berlanga
Después de su destacada novela “Dedos de dátiles”, el escritor iraquí Muhsin Al-Ramli nos regala, de nuevo en Castellano, otra obra suya “Adiós, primos”, que acaba de ser publicada en Madrid por la editorial Verbum, es una novela corta de una profunda intensidad, donde la violencia  y la muerte gratuitas, en beneficio de una “patria” representada en un dictador supremo (“Lo que les dolía era el hecho de que la guerra mandase a algunos a morir lejos…”), se salpican de irónica tristeza y de la nostalgia del desconsolado recuerdo (“Nosotros, los esparcidos en el espacio, no elegimos nuestras situaciones actuales…”).
Un libro muy hermoso que refleja de forma evidente, por comparación, una profunda evolución en la madurez literaria del autor. Complejo en su sencillez, uno se zambulle en el relato de cada historia consiguiendo una lectura fresca, rápida y envolvente.
El texto está cuajado de metáforas continuas y maravillosas por sorprendentes y de descripciones y emociones tan detalladas que rozan lo imposible, presentando el escritor, a través de los ojos del exilio, la desmembración agónica y goteante de su país, Irak, que pierde sangre y riqueza de vidas por los cuatro costados desde hace más de 30 años, identificando el mismo en el resquebrajamiento de la familia Al-Ramli, sus primos.
Artistas, prácticos, artesanos, soñadores, anodinos, anónimos, desadaptados, patriotas, madres, profesionales, famosos, políticos… No falta ni una sola representación de cada estamento social existente en cualquier sociedad de cualquier rincón del mundo, ya sea básica o compleja.
En “Adiós, primos”, Muhsin nos deleita otra vez en una de sus especialidades más sobresaliente, al describir la muerte de uno de los protagonistas, momento tristísimo, salpicada de tal profusión de detalles, de tal significado y emoción, que acaba resultando cromáticamente tan bella, dentro de lo desesperante, que se sublima hasta parecernos una hermosa imagen cargada de simbolismo, como ya sucediera en “Dedos de dátiles”. Así pues, los lectores que se sumerjan en la lectura van a conocer a cada personaje como si fueran un primo más, uno más viviendo la rasgada entraña familiar. Descubrámonos todos como exiliados de nosotros mismos, inmersos en la melancolía y sin poder elegir las situaciones que nos rodean. “Adiós, primos”, es un libro sorprende y que arrancará un grito de protesta de lo más profundo de nosotros mismos. Protesta contra lo establecido. Contra el fluir dramático y fatal de la vida. Contra los hechos irremediables y constantes de nuestro devenir cotidiano. No importa en qué país, en qué pueblo o en qué cultura. No importa en qué mundo, porque todos somos uno mismo en origen.
Y de fondo y sobre todo, la búsqueda incesante de la bella prima Warda, “la chica más bella de oriente y occidente… de mundo entero…”, arrancando a la desdicha un asidero, cierto o incierto, que dé lugar a una mínima esperanza, a un sueño que nos permita pensar que hay un motivo para seguir adelante.
Una vez más, el gran escritor iraquí Muhsin Al-Ramli, nos ofrece una prosa elegante y muy descriptiva con una especial forma de relatar.
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*Publicada en la revista (ILA) en 2/9/2014 Holanda.