viernes, 5 de diciembre de 2008

Opinion/en español/Eva Orúe


La otra literatura española

Eva Orúe

Desde siempre, el patio literario español (no en español, sino el que se abre en esta península) ha acogido a autores procedentes del otro lado del Atlántico, escritores que venían a lo que algunos siguen llamando la Madre Patria (madrastra, apuntarán otros) por razones diversas, no siempre artísticas, y que aquí encontraban un lugar en el que trabajar en paz, y desde donde mejorar su escritura. Los ejemplos clásicos están en la mente de todos, pero aún hoy (Fresán, Roncagliolo, Neuman, Vázquez Rial, Taibo, por citar a unos pocos bien diversos) decenas de literatos de lengua española y acento peruano, argentino, mexicano o chileno siguen creando entre nosotros, y que sea por mucho tiempo.
Menos habituados estamos a leer autores que, nacidos en latitudes que no hablan la lengua de Cervantes, se instalan aquí y escriben en nuestra lengua (en cualquiera de ellas), algo (recuerda: Nabokov, Conrad...) habitual en otras literaturas. Tanto mejor para nosotros. Lo pensé hace unos meses, cuando El tercer nombre pubicó Dedos De Dátiles, de Muhsin Al-Ramli, novelista y dramaturgo iraquí, traductor al árabe de los clásicos castellanos, que vive en Madrid y escribió esa novela en castellano.
Y vuelvo a ello ahora, cuando Planeta ultima la edición en castellano de El último patriarca, la historia de un emigrante marroquí y sus problemas con una hija adolescente que busca integrarse en la sociedad catalana y con la que Nayat El Hachmi, originaria de Nador (Marruecos), ganó el premio Ramon Llull, galardón que reconoce los méritos de una novela escrita originalmente en lengua catalana.
Es cierto que son casos bien diferentes, porque Nayat llegó a España, a Cataluña, con sólo 8 años, en tanto que Mushin lo hizo ya adulto. Pero me gusta creer que los idiomas que hablo pueden ser el mejor de los puntos de encuentro...